Papa Grumen : : : : Un mito de hoy, de ayer y de siempre

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viernes, diciembre 21

 
La transformación

Siempre he sabido que tengo dos fechas de nacimiento. David nació un día de enero de 1977, justo después de concluir la dictadura. Esa parte me la perdí. Fue el nacimiento biológico.
Pero Grumen nació unos quince agnos después, en septiembre. No es que me duplicara, qué horror!!! Imaginan dos como yo!!! Sino que sufrí una transformación. Lo que voy a contarles es lo que ocurrió en realidad, sin invenciones, sin agnadidos. Sé que a muchos de ustedes pueda parecerles una tontería. Puede que, en el fondo, lo sea. Pero esa tontería cambió mi vida y me alegro profundamente.

Era el primer día de clase. Yo me encontraba muy concienciado de que debía esforzarme al máximo para dar todo de mí; los que me conozcan sabrán que nunca acompagné esas intenciones con hechos. Era el segundo curso de bachillerato y acababa de empezar la clase de Ciencias Naturales. La profesora se llamaba Susa y tenía la costumbre de relamerse mientras explicaba la lección. Ninguno de nosotros acertabamos cuál debía ser el propósito de aquellas idas y venidas de su lengua. El caso es que nos encontrabamos casi al final de la clase, donde suelen sentarse los alumnos más aplicados, y no se le ocurre otra cosa a Susa que ponernos un exámen orientativo, simplemente para evaluar nuestros conocimientos en la materia. El exámen en cuestión consistía en dibujar la Tierra y poner el nombre de todas las capas que la componen. Cuánto más supieramos del tema más podriamos completar el mapita. Yo que siempre fui muy docto en inventarme las cosas que no sé, mis actuales profesores pueden dar fe de ello, y, porque no decirlo, para aparentar saber más de lo que en realidad sabía, me puse a interpretar las capas con mucha astucia: corteza; manto superior; manto interior y núcleo. Que difícil!!!!
Pero no contento con ello, yo recordaba algo así como que entre capa y capa existían unas discontinuidades y que habían sido descubiertas por geólogos muy famosos a los cuales debían su nombre. LLegado el momento dramático de intentar recordar, sin éxito, los nombres de tales monumentos geológicos, una lucecita se encendió en mi cabeza y recordé vagamente el nombre de uno de tan insisnes celebridades y presto me dí la vuelta para preguntar a los que consideraba mis amigos de la última fila (entre ellos se encontraban Rafa -ahora aspirante a químico y gigolo en sus horas libres- y Borrás -otro elemento del cual os hablaré largo y tendido otro día-):
DAVID: Era discontinuidad de Grumerr???
Sus caras pasaron del ostracismo y aburrimiento que vivían a una explosión de carcajadas en un ínfimo segundo de reloj convencional. Yo no entendía el porqué de sus risas.
DAVID: O era discontinuidad de Grumen???
A lo cual las carcajadas pasaron a lágrimas y contorsión de cuerpos, los que pudieron permanecer en sus sillas.

Pues no, no se trataba ni de Grumerr ni de Grumen, se trataba de la maldita discontinuidad de Guthemberg.



Escrito por Grumen : : : viernes, diciembre 21, 2001


martes, diciembre 18

 
Y, en el otoño de 1992, justo diez años después de que Naranjito anunciara su retirada del fútbol profesional por problemas de peso, nació él: GRUMEN


Escrito por Grumen : : : martes, diciembre 18, 2001


 
Fue la época de las chicas, aunque para ellas no era la época de David.
Así que pasé los dos primeros años de instituto suspirando por ellas, iniciándome en el sutil arte de la poesía para alcanzar a descubrir los entresijos de las mujeres y sus pequeñas inquietudes. Sin otra intención de hallar en ellas un signo de bondad y comprensión, pero ni comprándome un manual llegaría a entenderlas.
Tras mi fracaso con todas y cada una de las chicas del instituto, incompresible para mí dadas mis dotes de conquistador bien sabidas en toda la comarca, me dediqué al teatro (que no treato) pretendiendo así lograr vencer mis miedos y eliminar esos complejos que una vez me hicieron ñiño. Elegí el registro de la comedía porque era el que menos me costaba de interpretar.
Y eso ya tenía otra cara. A las chicas les hacía gracia ver como tropezaba y caía por las escaleras, como imitaba a los profesores. Como nos reiamos todos juntos... un momento, ¿se reían conmigo o...? Vaya por Dios, acabo de descubrir porque me pasé otros dos años de instituto sin comerme ni las migajas de una rosca.
Y ahí me teneis. Con barba de tres días, mis pelitos en el pecho y y esas gafas que me hacían parecer más intelectual rodeado por chiquillos que no llegaban a rozarme el... flequillo. Fue, lo recuerdo como si fuera ayer, el segundo curso que repetí en el instituto. Lento pero seguro.
Estaba hecho todo un chaval. Era el mayor de mi clase (alguien dice: con ese curriculum no me extraña!!!) y seguían sin fijarse en mí. Pero qué habría hecho yo para merecer aquel castigo. ¿Es qué Dios quiso pagar conmigo todos los males cometidos por el hombre desde su existencia? ¿Acaso yo era el producto de un experimento científico?
El caso es que era feo, todo hay que decirlo.


Escrito por Grumen : : : martes, diciembre 18, 2001


 
Y allí estaba yo y al otro lado... él. El Instituto!!!!!
Ese lugar que todos recordamos como los inicios de nuestra hombría: comparando nuestros... bolígrafos; intentando averiguar el color de las... mochilas de las chicas; haciendo pellas para probar nuestro primer... lapicero.
En fin, todas esas cosas que todos hemos hecho cuando ibamos al instituto.
Quién no ha bendecido alguna vez a aquellos profesores que nos suspendían sin razón aparente: "es que me tiene manía!!!". Recordais, pequeños míos!!!!!!!! Pero la razón de esos suspensos era más que aparente, era que hasta la última noche no cogías un libro para tratar de, en cuatro horas, empollarlo todo a base de cafés para luego vomitarlo sobre aquel papel que el susodicho profesor nos entragaba lleno de preguntas sin sentido. Si, amigos. Quién de nosotros no ha alabado aquellas evaluaciones finales que hacían que el año siguiente todos tus compañeros pasaran de curso y tú te quedaras repitiendo curso viéndolos correr hacia su futuro.
Ese era yo, un joven dispuesto a comerme el mundo!!! Preparado para merendarme el universo!!! Sin embargo, no pasé del desayuno y me quedé con hambre el resto del día!!!


Escrito por Grumen : : : martes, diciembre 18, 2001


lunes, diciembre 17

 
Pero debemos intentar recordar siempre lo que nos produce un bienestar interior, dejando de lado que el día 19 de enero de 1991 (un día antes de mi cumpleaños) yo me declarara a una persona que hasta ese momento significaba mucho para mí y ella me rechazara utilizando la infalible argucia de: "yo te considero como un amigo y no quiero que nuestra amistad pueda verse maltrecha y..." y nada más. Pueden imaginar que produce en la mente de un jovenzuelo, como era yo, ante un rechazo de tal magnitud. La cantidad de traumas y excentricidades varias que puede llegar a alcanzar un chaval de tan sólo 14 añitos. Pero, amigos míos, todo sea dicho de paso, ella consiguió su propósito y ahora somos buenos amigos.


Escrito por Grumen : : : lunes, diciembre 17, 2001


 
A pesar de ser los peores años de mi vida, a la época del instituto le debo tantas cosas: tantos hallazgos incomparables, tantos descubrimientos increibles, tantas decepciones, tantos rechazos,...


Escrito por Grumen : : : lunes, diciembre 17, 2001


 
¡¡¡Y aquí me teneis!!! Veinticuatro años después y aún sobrevivo. ¿Quién lo iba a decir tras una adolescencia tan auténtica?
Me he saltado lo de la feliz infancia, porque creo que me lo pasé tan bien que ni me acuerdo. Supongo que es la típica infancia que todos deseariamos. Exceptuando a mi hermana, que también viví buenos, pero escasos, momentos con ella, todo fue corretear por las calles.
La inocencia me duró hasta los diecinueve años. Aún creo que parte de esa inocencia -la esencia- aún no ha desaparecido del todo. Luego llegó la adolescencia, la peor época de mi vida. La tierna inocencia que tuve de ñiño se convirtió en apresadora timidez. Estaba enjaulado en una burbuja creada por mis propios complejos. Y tuve muchos. Nunca fui un muchacho bien dotado físicamente. Tenía una cabeza, dos brazos igual de largos pegados a un cuerpo amusculado del cual colgaba...n dos piernas larguirudas que terminaban en unos enormes pies. Ya me hubiera gustado a mí tenerlo todo igual de enorme!!!! Pero lo único que se podía comparar con la grandeza de mis pies era la grandeza del cristal derecho de mis tremendas y casi siempre atrofiadas gafas. Bueno, podriamos decir que la temporada de romper gafas no concluyó con el paso del colegio al instituto. Esa maldición siempre me acompañó como una losa.


Escrito por Grumen : : : lunes, diciembre 17, 2001


viernes, diciembre 14

 
¿¿¿Pero todos rezumaban felicidad con la aparición de este nuevo ser???
Ciertamente no!!! La que hasta el momento había ocupado el lugar principal en la familia vio en peligro su primacia y su afan de protagonismo la llevó a acometer contra David las más terribles atrocidades.
Como podrán imaginar se trata de la hermana mayor que todo hombre debe tener para llegar a alcanzar el verdadero significado de la condición humana. En mi caso se llamaba Silvia y mis costillas sufrían la ira de sus celos. Y digo con toda la convicción del mundo, se llamaba -en pasado- no porque haya abandonado este mundo (gracias a Dios) sino porque contrajo nupcias hace relativamente poco tiempo y el objeto de sus iras ha pasado a ser el desafortunado de mi cuñao, lo cual me produce un bienestar interior que creo que nunca antes había experimentado. Pero en el fondo es buena, muy en el fondo.


Escrito por Grumen : : : viernes, diciembre 14, 2001


jueves, diciembre 13

 
¿Donde nos habiamos quedado? Ahhh!!! Siii!!! David.

Su nacimiento fue todo un acontecimiento en el seno de la familia Tortosa. Una familia humilde y modesta que se las veia y deseaba para alcanzar el fin de mes sin números rojos en su cuenta. Pero sobrevivian. Eran felices y más aún con la llegada del nuevo miembro a la familia.

Podriamos decir que con David llegó la revolución, en todos los sentidos.


Escrito por Grumen : : : jueves, diciembre 13, 2001


miércoles, diciembre 12

 
Cuenta la leyenda que hace muchos años en un pueblecito alicantino de cuyo nombre macuerdo perfectamente Cocentaina nació un hombrecito de cuyo nombre (ahora si) no quiero acordarme, pero me acuerdo. El susodicho se llamaba Rodrigo Díaz de Vivar. Sé lo que estareis pensando: Mola!!!, pero no. Se llamaba David.


Escrito por Grumen : : : miércoles, diciembre 12, 2001


 
Les voy a relatar en los sucesivos escritos cómo una personita insignificante se convirtió en lo que hoy conocemos como: "ElGrumen"


Escrito por Grumen : : : miércoles, diciembre 12, 2001


 
Sean bienvenidos al fantástico mundo del Grumen...


Escrito por Grumen : : : miércoles, diciembre 12, 2001


 
¡Manos arriba! ¡esto es una prueba!

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Escrito por Grumen : : : miércoles, diciembre 12, 2001